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Francisco Fernández-Pro: Letras breves... La coherencia de mi andalucismo.-Confieso que, durante las últimas semanas, temí haber caído en la falta que más odio: la incoherencia. Durante todo ese tiempo no dejé de reflexionar sobre mi propia ideología; porque pensaba que, siendo nacionalista andaluz, era imposible me sentara como tres patadas en la barriga todo este circo que ha montado la Generalidad de Cataluña. Supuse que yo debería entender –mejor que otros- el deseo independentista que manifestaban. Sin embargo, no era así.

Recordé, entonces, que hace unos años, me entrevistaron en una radio comarcal, sorprendidos porque el PA había sido el único partido en Europa que se había negado a firmar el PAC, cuando incluso lo habían hechos los otros partidos nacionalistas españoles; yo argumenté –aleccionado por mi buen amigo Diego de los Santos, entonces Eurodiputado Andalucista- que los nacionalistas intentamos salvaguardar la idiosincrasia y los intereses de nuestros Pueblos, pero nuestros Pueblos son muy distintos los unos de los otros. Los catalanes, los vascos, los gallegos o los canarios, no tienen nada que ver con los andaluces. Unos son burgueses, los otros conservadores, pero la mayoría de los andaluces –por desgracia- tiene poco que conservar y mucho menos a lo que agarrarse para vivir como burgueses.

Aparte de esto, cada espíritu es distinto. Si los andaluces somos exageradamente chauvinistas hasta en nuestros males (¡lo que presumimos los ecijanos de la puñetera caló!), también somos exageradamente universalistas en nuestros afectos. Lo dice nuestro Himno: “Andalucía, por sí, por España y la Humanidad…” Por eso, lo mismo que el Espíritu Andalucista es progresista y no cabría en él un sentimiento burgués (aunque, en el fondo, todos seamos burgueses en potencia), tampoco tendrían cabida en él, calificativos como “maquetos”, ni comportamientos xenófobos.

Como nacionalista creo que, dentro de la globalidad en la que coexistimos con tanta gente, debemos defender nuestras particularidades y los intereses de la tierra en la que vivimos y viven nuestros hijos. Como nacionalista, creo que esa defensa no debemos hacerla desde una política centralista, sino que es mejor hacerla de abajo-arriba: comenzando por cada barrio y, siguiendo, por los Ayuntamientos, las Comarcas, las Comunidades,... Creo, también, en la Comarca como estructura supramunicipal y no creo en las Diputaciones, porque sé que mis intereses y mis necesidades de Servicios, están más cercanos a los de la gente de la Montiela, Santaella, la Carlota o Palma del Río, que a los de la gente de Cazalla, Cantillana o Mairena del Aljarafe.  Pero, siendo nacionalista, sé también que nuestra Historia, es una historia compartida con todos los demás pueblos de España; y creo que, en este Mundo Globalizado, juntos podremos luchar mejor que por separados, seremos más fuertes y conseguiremos más cosas.

Hoy, tras muchas dudas y muchas reflexiones, me sumo a los catalanes que admiro por su espíritu y por su lucha Identitaria;… pero no a Mas ni a su camarilla que, con la excusa independentista quisieron disimular los tufos de sus podredumbres; ni a esos otros que aprovecharon la coyuntura, para escalar en el populismo. Como andalucista que cree en la política de abajoarriba, que defiende las particularidades de cada Comunidad, pero también la integración y el Espíritu universalista de los Pueblos, me sumo a esa gran mayoría de catalanes que el pasado domingo, con su silencio, le gritaron a Mas que la independencia, sin todos, es algo absurdo.

Francisco Fernández-Pro