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Francisco Fernández-Pro: Letras breves... La culpa de los idiotas.-Nuestros políticos ya deberían haber aprendido a callarse. Hoy por hoy, los ciudadanos sabemos que en todos los partidos y los sindicatos cuecen habas. Pero yo -que estoy absolutamente convencido- de que son minoría los corruptos, me asombro de la estupidez de la que a veces hacen gala los partidos políticos.

Cuando los jueces -¡por fin!- están haciendo justicia, no es cuestión de empezar a darse mamporros y pegarse tiritos para ver quién tenía más mamones en su casa. Ahora, sólo toca depurar responsabilidades y achicharrar a tanto mentecato corrupto, ya sea pepero, convergente, peneuvista, socialista, comunista o cualquier ista que se nos ocurra: todos son ladrones que quisieron montarse -por la cara- su Puerto de Arrebatacapas y donde deben acabar es en sus jaulas, como pajarracos que son.

Pero, con todo, ellos sólo han tenido la culpa de los ladrones y, por eso, los jueces intervinieron; sin embargo ¿quién interviene y evita las idioteces que están cometiendo los partidos políticos que tanto juran querer acabar con la corrupción?

Lo primero que nos exige la razón, es ser consecuentes y de la corrupción nadie debería sacar tajada: ni los corruptos, ni los que los utilizan para demonizar al contrario y arañar algunos votos. Pero, ¿no se dan cuenta del peligro?...

Si la corrupción no beneficia a nadie, su mala gestión política, sí lo hace; porque sirve para fulminar las ilusiones de los ciudadanos, quebrar su confianza y arrojarlos a los brazos de los oportunistas de turno que, de ninguna otra forma, podrían resistir –en otro caso, en otra situación- la más mínima reflexión crítica de sus posiciones.

¡Qué pena de los políticos corruptos, aunque sean tan pocos!... Pero ¡qué pena, también, de los políticos idiotas, que son tantos!

Francisco Fernández-Pro

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