“Tipografía”

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Cuando hace algunos años mi hermano Ceferino Aguilera me pidió un artículo para incluirlo en la gran obra que conmemoraba el L Aniversario del Centro de Formación Profesional de la Sagrada Familia, que fuera fundado por voluntad expresa de los Marqueses de Peñaflor, le remití un texto que hoy, para mí, cobra un sentido inesperado. Entre otras cosas, en aquel artículo escribí:

Decía mi padre, que la Docencia era el Arte de esculpir al Hombre. Él, que era Licenciado en Químicas, Catedrático de Matemáticas y estuvo más de veinte años como Director del Instituto Técnico de Enseñanza Media “Luis Vélez de Guevara” (el antiguo Instituto del Puente), tenía a gala considerarse un Maestro de los antiguos, como el suyo de Osuna -Don Nicanor- y, como después, su gran Amigo y compañero, Don Tomás Beviá. Para él, Ser Maestro era mucho más que ser sólo profesor…  Tuvieron que ser los años, el contacto con magníficos docentes y la comprensión de lo que significa enseñar, educar y formar, los que me hicieran comprender aquella aseveración de mi padre.

Después, yo mismo tuve la ocasión –en el curso 79/80 del pasado siglo-, en el antiguo Hospital de San Sebastián, de dar algunas prácticas a las alumnas de Auxiliar de Clínica de la SAFA. Así fue como conocí a María del Carmen Barbarroja Hidalgo, la que hoy es la madre de mis cinco hijos, dos de los cuales –Mamen y Cristina- también estudiaron en las Escuelas Profesionales (Cristina, aún sigue haciéndolo).

Con gente como Paco Díaz, Juan Palomo, Fernando Reina,… compartí las tablas del Cabrera, aquel inolvidable 28 de febrero de 1987, en el que recuperábamos el Carnaval de nuestro Pueblo. En mi vida Pública, me encontré con mucha otra buena gente de la SAFA, unos como compañeros y otros como adversarios políticos, pero siempre manteniendo el respeto como máxima debida y la amistad, como fundamento de la relación: Juan Sevilla, Paco Martínez Calle, Juan Wic,…

Más tarde -mediados los años noventa del pasado siglo-, siendo Delegado de Cultura de nuestro Ayuntamiento, recurrí al buen hacer de la gente de la SAFA, para intentar adecentar y confeccionar el primer fichero del inventario de muebles y objetos del Palacio de los Marqueses de Peñaflor. Después, fue la continua colaboración con mi Amigo y Hermano Ceferino Aguilera que, junto a Carmen Reyes, Yaye Bascón, Paco López, Yaye Romero, Julia Chiclana y tantos otros Maestros, supieron crear, impulsar y mantener, durante tantos años, el Recital Poético de la SAFA; sin duda, la actividad de mayor interés y más calado en Écija, referente a esa interrelación necesaria entre la Poesía y la Juventud. (…)

Hoy, cuando me pidió mi Hermano Ceferino que escribiera algo sobre mi relación con la SAFA, lo primero que pensé fue en aquel concepto de “Maestro” del que hablaba mi padre y del que se sentía tan orgulloso, porque ese Espíritu Magistral, esa filosofía docente, ese Humanismo del Maestro, es el que siempre advertí en la gente de la SAFA.

Quizá, por eso, siempre la SAFA estuvo presente en todos los eventos ciudadanos; participando, colaborando y, muchas veces, haciendo de verdadera locomotora de los actos participativos de la localidad. Permanentemente implicados con Écija, dedicados a que los niños de cada presente pudieran convertirse en verdaderos ciudadanos de cada futuro, no sólo desde la aptitud del que sabe y las aplicaciones del conocimiento, sino también desde la actitud responsable del que sabe adquirir y cumplir sus compromisos…”

El próximo jueves, vendrán los reyes de España y la Princesa de Gerona a entregar a las Escuelas Profesionales SA.FA. el galardón con el que se reconoce la excelencia nacional emprendedora en materia educativa. Con ello, se saldará una deuda, se dará cumplida cuenta de la voluntad de los Marqueses de Peñaflor, que lo legaron todo al Pueblo de Écija para que, algún día, pudiera llegarse a esta excelencia.

En estos tiempos, cuando la mala educación campa a sus anchas y hasta los que nos desgobiernan se trompican en la mediocridad, los reyes de España vienen a rendirle homenaje a  la Educación a través de una Institución que ha sabido cimentarla desde el Humanismo, impartiéndola -con los años- a través del sagrado Magisterio del que hablaba mi padre: ése que es el Arte de saber esculpir al Hombre, al Ciudadano.

Felicidades, queridos amigos (a los que fuisteis y a los que sois), porque habéis conseguido elevar la calidad educativa de nuestros hijos, al sublime rango de la realeza.

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