“Tipografía”

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Cada día tengo más claro que no soy hombre de derechas ni de izquierdas ni de centro, sino todo lo contrario. Cada vez es mayor la necesidad que tengo de huir de los estereotipos, de evitar los dogmatismos y de defenderme de los que quieren ponerme una etiqueta y meterme en un saco con un montón de gente más. Pero esta necesidad de sentirme libre para construir mis criterios, se hace cada día más perentoria, sobre todo desde hace un par de lustros (quizá porque es el tiempo que llevo retirado de los partidos y, con ello, de sus dogmas y sus disciplinas)

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Llevo, pues, más de una década sintiéndome liberado en mis opiniones, sin compromiso y sin complejo de ninguna clase. Pienso y analizo con plena libertad y digo lo que quiero decir sin rendirme a los intereses espurios; y, siendo de esta forma, cada día se me hace más cuesta arriba definir algunos fenómenos que se convierten en origen de la oclocracia y objetivo de las manipulaciones y las falsas noticias que –como decía en mi último artículo- tanto dañan a la verdad, la convivencia de nuestra Comunidad y la dignidad de los ciudadanos.

Observo con cierto estupor, por ejemplo, cómo Pedro Sánchez cede ante los independentistas, se apoya en los etarras de Bildu y, de paso, culpa de la posible debacle que puede provocar esta acción en el Estado, a las fuerzas constitucionalistas que no lo apoyen. Nunca hay un problema cuando existe una solución y, en este caso, hay varias sin tener que recurrir a ciertos pactos (entre ellas, desde luego, “tirar pálante”, salga como salga, y aunque tengamos que repetir elecciones)

Luego está el caso de VOX, al que –no sé por qué- algunos me insisten que condene y a los que, hasta el momento, sólo puedo achacarle algunas estupideces individuales, casi todas en formato de declaraciones (como las del juez Serrano sobre el Juicio de la Manada) y de las que Abascal no ha querido hacerse eco.

En realidad, de los que conozco, como acto en sí, habría que condenar –pero por estúpido más que por violento- la retirada de un busto de Abderramán III en un pueblecito aragonés, Cadrete. Un acto así es un atentado contra la historia y una gilipollez que no cambia el pasado. El problema viene cuando la responsable de IU –según la prensa aragonesa- lo ha venido a calificar como"una completa intolerancia, falta de conocimiento de la cultura y la historia y ninguna sensibilidad ante el arte".  ¿Qué quieren que les diga?, yo estoy conforme con esas palabras de la concejal de IU, pero me parece una absoluta incoherencia que diga eso, ofreciendo esos argumentos, cuando su partido -junto a otros- ha retirado, durante los últimos años, cientos y cientos de estatuas e inscripciones por toda España. El sectarismo es lo que tiene de absurdo.

Sea como sea, hasta el momento, observo que VOX está guardando las formas constitucionales y, desde luego, a mi modesto entender, no tienen nada que ver en sus acciones violentas con la de partidos como ERC y sus CDR, BILDU y sus cachorros, la CUP o los movimientos independentistas catalanes. Ni siquiera a PODEMOS con susmovidasokupas o sus tetonas anticlericales.

No es este artículo una apología de la ultraderechona ni mucho menos, sino una breve consideración sobre los resultados de los análisis que a veces hago, las respuestas a preguntas que me hacen y que -intentando la mayor asepsia y objetividad posible-, expongo por escrito,  para que, muchas veces, me sorprendan a mí mismo.

           

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