“Tipografía”
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Estos días se ha puesto de moda el estruendo más calamitoso y estridente. Es como si a los tontos más relevantes, les hubiera dado por adoptar el complejo de ese elefante que se mete a todo trapo por donde no debe meterse.

            La cosa empezó en Estados Unidos; pero allí se puede entender porque, a fin de cuentas, el nuevo presidente se apellida Trump y, además, es republicano. Siendo, pues, el elefante el símbolo republicano y con ese apellido, la cosa estaba como predestinada. Puede resultar hasta lógico que el hombre llegara a “trumpazos”, como elefante en cacharrería.

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            El problema es que aquí –desde que nos dio por la familia Cartwight de Bonanza- todo lo “americano” se mimetiza y, por no ser menos, a Pedro Sánchez no se le ocurre otra cosa que llegar de sopetón al feudo de su mayor antagonista, Susana Díaz y ponérsele chulo. Eso, más que dar trompazos como elefante furibundo, es darse un trompazo, por torpe, de lo más tonto y previsible. Andalucía es un feudo socialista, sí; pero con un “aparato cortijero” perfectamente articulado. Es decir: sigue siéndolo porque durante cuarenta años ha habido un montón de gente comiendo de una olla que quieren mantener a toda costa. Hay creado demasiado clientelismo y esa clientela sabe, perfectamente, quien puede y quien no puede llenarle el buche; como también sabe que aquí, en Andalucía, se pasa lista hasta en las asociaciones de vecinos y el que no está cuando se le nombra, pierde el cuchareo. Por eso, quizá, es que Pedro Sánchez en su mitin sevillano -aparte de esos poquitos que siempre van con buena voluntad-, no tuvo a nadie demasiado cerca, a no ser algún cabreado, algunos que llegaron de no se sabe dónde y, por supuesto, sus fieles adláteres (el más cercano, por cierto, el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, que por estas latitudes no pinta ni con carboncilla)

            Pero para trompazo morrocotudo, el del Senador de ERC, el juez Santiago Vidal. Este sí que ha montado un taco, que ni una banda de heavy metal con esquizofrenia del quince. Será porque estos independentista catalanes tienen la trompa hipertrofiada -de tanto chupar dentro y espurrear pá fuera- o porque en la Generalidad hay demasiados cacharros camuflados. El caso es que al hombre le entró un “pronto” de esos tontos y de un trompazo ha liado tal estropicio que, con el estruendo que ha montado, me parece a mí que van a salir ratas a tal velocidad por la Plaza de San Jaime, que milagro será que pueda verlas alguien que no sea Oriol Junqueras (y eso porque el hombre tiene una visión panorámica de puta madre)

            En fin, todo será cuestión de estar atentos, verlas pasar y esperar que no se extravíen los cacharros que guardaban tan calladitos, aunque tengamos que rezarle a San Cucufato aquello tan manido de “San Cucufato, San Cucufato, lo cojones te ato, si no me devuelves lo que busco, no te los desato”… aunque el pobre de San Cucufato no tenga nada que ver con el estropicio y no sea, precisamente a él, a quien tendríamos que colgar por los cojones.

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