“Tipografía”

Martinillo cumple 125 años mirando al futuro

Cuatro generaciones han pasado desde que José Martín Alférez iniciase a finales del siglo XIX una actividad empresarial que llega hasta nuestros días con un proyectos de expansión y aumentar la internalización que marcaran el futuro de una empresa que cumple 125 años.

Lo que se inició con un pequeño negocio dedicado a la venta de carnes y chacinas ibéricas en la Plaza de Abastos de Écija, fue creciendo con el paso de generaciones, hoy es una empresa que emplea a 26 personas y cuenta con instalaciones en Écija y Jabugo, y comercializa sus productos en toda la península ibérica y parte de Europa.

La celebración de los 125 años de "Martinillo", como popularmente se le conoce desde sus inicios, se ha desarrollado con un acto en el Palacio de Benamejí en el que ha estado presente el Secretario General de la Consejería de Innovación, Industria y Energía de la Junta de Andalucía, Vicente Fernández Guerrero, el Alcalde de Écija, David García Ostos, así como varios representantes de la Corporación municipal, familiares, trabajadores y amigos.

En el acto se ha destacado la importante labor y ejemplo que suponen empresas familiares de este tipo. En el caso concreto de La Unión de Jabugo, se trata de una gran empresa ecijana familiar que la mismo tiempo ha sabido hacer familia con sus trabajadores, como Chelo Laguna, quien lleva en la empresa desde 1973 y que durante el acto ha sabido expresar con su experiencia personal, lo que significa formar parte de La Unión de Jabugo.

Lo que hoy se conoce como La Unión de Jabugo, tiene su germen a finales del siglo XIX, en 1890 en la Plaza de Abastos de Écija cuando José Martín Alférez instaló un negocio de carnes y chacinas, desde entonces data la receta de su popular morcilla. A José Martín le sucedió al frente de la empresa su hijo, quien compagino las temporadas de invierno y verano entre la empresa y trabajos como zapatero ante la imposibilidad de elaboración cárnica en Écija en época estival. A comienzos de los años cincuenta del pasado siglo se funda con varios socios Unión Chacinera, con sede en la calle Nueva. En 1967 adquieren la totalidad de la empresa y solo unos años después se abren las actuales instalaciones en el cruce de la carretera de Marchena. Durante las décadas de los sesenta y setenta aumenta la producción y se comienza a implantar nuevos avances tecnológicos.

El crecimiento de la empresa se ve reflejado en la apertura de un secadero en la localidad onubense de Jabugo a comienzos de los ochenta. La expansión de la distribución de productos al mercado exterior llega una década más tarde desde Alemania, y con la llegada de un nuevo siglo y una nueva generación, la Unión Chacinera continua adaptándose a los tiempos y ampliando mercados.

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