Momento de la llegada de la estela al Museo de Écija

“Tipografía”

La última pieza que se ha incorporado a los fondos del Museo Histórico Municipal de Écija, una estela de guerrero que se data inicialmente al final de la Edad de Bronce, comienza a ofrecer los primeros datos que la sitúan posiblemente como “la más singular de la serie” de cinco piezas de este tipo con las que cuenta el museo astigitano. 

A comienzos del pasado mes de junio la Policía Local de Écija trasladaba hasta el Museo Histórico de la ciudad una estela de guerrero de la que se tenía conocimiento desde los años ochenta pero a la que se le había perdido la pista desde la primera mitad de los años noventa del pasado siglo, poco después del estudio publicado en 1994 por los investigadores de la Universidad de Sevilla Aurelio Padilla Monge y Eduardo Valderrama.

En este trabajo, recogido por Europa Press, estos investigadores detallan que esta estela de roca caliza, de "forma asimilable a un triángulo isósceles invertido", 149 centímetros de altura, 81,7 centímetros de anchura máxima y un grosor de entre 20 y 25 centímetros; fue descubierta "en las cercanías del arroyo del Berraco", en terrenos de la finca homónima del término municipal de Écija.

Según la información recabada entonces por estos investigadores, "la estela fue trasladada y quedó depositada a pocos metros de uno de los muros exteriores del cortijo El Berraco, donde fue estudiada y fotografiada" por Eduardo Valderrama, si bien "posteriormente, la estela desapareció" y cuando en 1994 fue publicado este estudio, la pieza estaba "en paradero desconocido".

En su informe, Padilla Monge y Valderrama pormenorizan los motivos grabados en la estela, comenzando por los trazos esquemáticos que representan una figura humana de un guerrero con un "casco adornado con una cornamenta liriforme", como "protagonista indiscutible de la escena".

Otros elementos, entre ellos un carro

Acompañando a este estudio se realizó un dibujo en el que se identificaban otros elementos como una espada, una lanza, un escudo formado por tres circunferencias, un peine, un perro y, especialmente, un carro tirado por caballos. Pero en aquellos trazos no aparecían otros símbolos que tras ser recuperada se han podido identificar como lo que parece un espejo.

El director del Museo Histórico Municipal de Écija, Antonio Fernández Ugalde, ha rememorado en declaraciones a Europa Press esta investigación acometida en los primeros años 90 del pasado siglo, explicando que tras un examen inicial, cuando los autores de este trabajo regresaron al cortijo de El Berraco para continuar con sus labores, descubrieron que la estela "había desaparecido" del muro perimetral de dicho recinto.

Recuperación de la pieza y estudio científico

En ese sentido, ha manifestado que ha sido "hace no mucho" cuando los propietarios del citado cortijo "volvieron a localizar la pieza", tras lo cual gracias a la mediación de la Policía Local astigitana, los responsables de la finca de El Berraco han "entendido que lo mejor es que la estela esté depositada y custodiada en el museo" municipal. Tras la "entrega voluntaria" de la pieza, según Antonio Fernández Ugalde, la misma se encuentra ya en dicho centro.

En el Museo Histórico de Écija, según ha explicado, la pieza está siendo sometida a una "limpieza" inicial, pues por ejemplo han sido detectadas "salpicaduras de pintura, que son complicadas de eliminar". Posteriormente, esta espectacular estela será objeto de todo un estudio científico merced al acuerdo alcanzado entre el Museo Histórico de Écija y la Universidad Pablo de Olavide (UPO).

En cualquier caso, Antonio Fernández Ugalde ha asegurado que dentro de la "serie de estelas de Écija", esta es "muy destacada". De hecho, se trataría de "la más completa" de todas ellas, sobresaliendo la representación en la misma del citado carro tirado por caballos, un motivo interpretado como elemento "de prestigio" y probablemente además con un carácter "funerario".

Igualmente, el director del Museo Histórico Municipal ha precisado que la estela del Bronce Final de la finca de El Berraco es "la única" de las estelas de Écija ajena al yacimiento arqueológico de la Atalaya de la Moranilla, al que están asociadas las otras cuatro piezas similares halladas en Écija. "Posiblemente sea la estela más singular de la serie" astigitana, ha opinado.

Así, el director del Museo Histórico Municipal ha celebrado que esta pieza "desaparecida" durante tantos años haya sido recuperada para la investigación de los científicos "y el disfrute del público", asegurando que la misma será instalada en "un lugar preferente" del citado centro museístico.