Palacio de Justicia de Écija

“Tipografía”

Un vecino de Écija ha sido condenado a pagar los 30.000 euros en los que se establecen las costas de un juicio en el que se le acusaba de intentar apropiarse de 300.000 euros de una cuenta bancaria a nombre de su tía y en la que aparecía como autorizado.

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La tía, una mujer de avanzada edad, había confiado en su sobrino para realizar gestiones en su cuenta bancaria debido a que ella presentaba algunas limitaciones para poder desplazarse a la entidad bancaria. Según detalla el abogado defensor de la mujer “todo el dinero era de la propiedad de quien me manda, y que las decisiones  respecto a las inversiones las tomaba la Sra., siendo el sobrino un mero gestor”.

Para demostrar que la cantidad existente en la cuenta había sido aportada exclusivamente por la mujer, la documentación aportada recoge que desde 2005 la pensión de la Seguridad Social estaba domiciliada en esta cuenta y el resto del dinero proviene de distintas herencias “de su marido, sus padres y hermanas”, mientras que no existe ningún documento –al menos no se ha presentado- con el que se justifique que algo del dinero perteneciente al sobrino “no es aceptable el criterio mantenido por el sobrino de que el dinero depositado en la cuenta corriente pase a ser copropiedad de él,  no aporta ni una sola prueba que acredite  ingreso alguno en la citada cuenta”.

En opinión del abogado de la mujer “El sobrino se ha lanzado a la piscina, preso de la codicia a ver si suena la flauta y puede apropiarse de manera injustificada de la tentadora cantidad de 300.000 €, de propiedad exclusiva de su anciana tía”.

Finalmente el juzgado de ecijana ha sentenciado que la única propietaria del dinero es la mujer y condena al sobrino a pagar las costas del juicio que ascienden a 30.000 euros.  

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