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Jue, Abr

“Tipografía”

.-Cuando anoche regresé de Granada, donde estuve con mi hija que estudia en dicha capital, me enteré del fallecimiento de mi admirado amigo El Poli. Un tremendo dolor me sacudió cuerpo. Inmediatamente me vino a la memoria, tantas y tantas reuniones, tertulias y comentarios que hemos compartido.

Las entregas de tapas al pregonero de Semana Santa, que cada año organiza la tertulia El Hermano Martillo, donde él con su sangre de confalonero, de trono verde y torero, y yo, con la de sangre y dolor, suponía tener un encuentro, junto con los demás que han sido pregoneros de la Semana Santa ecijana, donde brotaban versos y poemas de su parte, llenos de sentimiento, a los que respondíamos con otros y terminábamos dándonos un fuerte abrazo, alardeando ambos de que sea cual sea la advocación de nuestros sentimientos, Cristo sólo es uno e indivisible.

Mi amigo Poli, se ha ido, pero no se ha marchado. Parece una incongruencia pero no lo es, porque siempre permanecerá junto a nosotros, a los que somos ecijanos de pura cepa, que defendemos, a capa y espada nuestras raíces y costumbres, como era él y tal como lo inmortalicé en mi libro Los Títulos que el pueblo concede, apodos ecijanos. Pero lo que sí a perdido Écija, además de a una gran persona y ecijanista de pura cepa, ha sido a un magnífico poeta, escritor y excelente cofrade, pero estoy seguro que la confalonera Virgen de la Esperanza, la de trono verde y torero, lo habrá envuelto ya en su capote celestial por los ruedos del cielo.

Un fuerte abrazo.

2 de Noviembre de 2010.     
Ramón Freire G   

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