“Tipografía”

Mis grandes defectos siempre fueron tres: soy un quijote idealista, un irremediable sangregorda y una mosca cojonera omnipresente.

Lo de la mosca cojonera lo relacioné toda mi vida con el idealismo quijotesco, creo que va implícito en eso de defender al más débil en cualquier discusión: al final, siempre acabo ejerciendo de abogado del diablo; lo cual me pone en una tesitura extraña porque, a veces, parezco partidario del blanco y, acto seguido, defensor del negro, cuando -realmente- no soy blanco ni negro sino todo lo contrario: café con leche diría yo. En cuanto a lo de la sangre gorda, suele venirme bien porque, muchas veces, frena mis impulsos y me regala tiempo para recapacitar y tomar perspectiva sobre cualquier asunto.

Pues bien, confieso todo esto porque, últimamente, por mucho que intento dominar mis impulsos a las réplicas descabelladas, acudiendo a la sangre gorda por quintales, me las estoy viendo y deseando para no caer en la tentación. En realidad, nunca he tenido el menor interés en discutir por discutir; de hecho, el diálogo para sordos siempre me pareció la forma más estúpida que tenemos los hombres de perder el tiempo. Dedicar minutos de mi vida -que considero tan valiosos- al torpe ejercicio de responder a las embestidas de los cornúpetas, es un lujo al que no estoy dispuesto ni cobrando por horas. Lo malo es que hay gente que, si no embiste, no tiene nada que decir y, entonces, a falta de argumentos, acuden al agravio y al desafío, para ver si la sangre gorda ya se me aclaró o la lanza la mantengo en ristre a pesar de los remiendos.

Es esta gente curiosa que no entiende que el Diálogo es puente de entendimiento, lugar de encuentro y de concordia. Gente que no percibe que las mejores alforjas que se pueden llevar a una conversación, son las que llenamos de argumentos propios, una vez analizados detenidamente. Gente que no comprende que los mejores instrumentos del ser humano son el Pensamiento y la Razón, su mayor tara la Ignorancia, y su peor error intentar avasallar a los demás con la Palabra tergiversada o sin fundamento.

Pues gente así me sale al paso casi todos los días en esto que llaman Ciberespacio y, sinceramente, ando ya espantado de las veces que reculé para no rasarme en su embestida. Gente que quiere que me manifieste blanco o negro, azul o rojo, macho o hembra, loco o cuerdo, pobre o rico, virtuoso o pecador,… Gente que desea, no sólo que me defina, sino que lo haga según les conviene para cada discusión, ignorando que llevo años escribiendo letras y diciendo lo que pienso y lo que soy.

Como tantos seres humanos racionales que rechazan los extremos y las embestidas, confieso que hay cosas que comparto con la izquierda -aunque por allí esté Podemos- y otras que -aunque ande VOX por allí- comparto con la derecha… y, por si alguien tuviera alguna duda o quisiera saber algo más, es fácil seguir mi trayectoria, que para algo estuve en la Política tantos años: participé en las huelgas estudiantiles en la Macarena, lideré marchas y cortes de carretera cuando los grises eran grises, caminé por la N-IV con los trabajadores de Santana Motor cuando quisieron cerrar su fábrica de Linares, luché con las cooperativas de jornaleros ecijanos para conseguir las tierras de los Humosos, trabajé con los empresarios agrícolas cuando se firmó la PAC, propicié la condena oficial de nuestra Ciudad a los atentados contra el pueblo gitano en Martos, ayudé a redactar los Estatutos de la primera Asociación Romaní, presenté en Palma del Río, Utrera y Écija, el primer Poemario de una mujer gitana, propuse el   cambio de redacción de la documentación administrativa del Ayuntamiento para que la mujer dejara de aparecer como “hembra” y los discapacitados como “minusválidos”, apoyé la aprobación del censo de parejas de hecho en Écija -tanto para heterosexuales como para homosexuales-, trabajé para el alojo y realojo de familias en viviendas dignas, me opuse a la reducción de las partidas de Emergencias Sociales destinadas a las mujeres y transeúntes, realicé el estudio y la propuesta para la recuperación del Barrero como zona verde y humedal,… Además de lo dicho y muchas otras cosas, también me opuse al aborto, hasta el punto de presentar ante mi partido la dimisión como concejal liberado, Portavoz Municipal, Secretario Local, Secretario Comarcal y Miembro del Comité Provincial de Sevilla. Es lo que tiene el quijotismo: que nos exige coherencia.

Sin embargo, creo que no hay demasiado mérito en lo que hice. Lo que tiene el haber trabajado tantos años en política es que, sin apenas darnos cuenta, no dejamos de hacer cosas. Por eso, ahora, cuando se han cumplido ¡cuarenta años! desde que comencé mis batallas en aquella “Comisión Permanente de la Mesa Pro-Hospital Comarcal de Écija”,como que siento muchos tiros dados para andar respondiendo a cualquier mentecato que ni estuvo, ni conoció, ni estudia lo que pasamos, ni sabe, ni razona.

Perdónenme el desahogo, pero es que con tantas embestidas -¡y eso que también me gustan los toros!-, me tienen hasta los cojones.

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