“Tipografía”

Han tenido que pasar 50 años para que la Seguridad Social le reconozca a un vecino de Écija una grado de “gran invalidez” y por tanto la imposibilidad de trabajar, ya que el hombre es sordo, mudo y ciego de nacimiento.

Durante un tiempo este ecijano ha estado trabajando para la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), pero sus limitaciones también le han impedido poder desarrollar este trabajo por más tiempo, aunque ha contado con la ayuda de sus padres “dado que era casi imposible relacionarse con él, la gente casi no le compraba cupones por las dificultades de comunicación […] su padre a duras penas llevaba algunos cupones a bares y establecimientos de Écija y así recibir algún dinero, que no era suficiente”, señalan desde el despacho de abogados que han tramitado este caso.

Este ecijano vive con sus padres, los cuales superan los ochenta años y también presentan problemas de movilidad. Ellos son los encargados de atender sus necesidades más básicas, tales como ducharse, vestirse o comer.

Por todo ello, la Seguridad Social tras comprobar la situación de este hombre, ha evitado ir a los tribunales y le ha reconocido el grado de “gran invalidez” lo que le supone una pensión de 2.400 euros mensuales, con lo que él y sus padres han ganado en calidad de vida.

Comentarios   

# manolo-ecija@hotmail.esjusto 24-07-2017 09:04
es de justicia. no se como no se la han dado antes
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