“Tipografía”

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado la sentencia que condenó al Servicio Andaluz de Salud (SAS) a pagar una indemnización de 320.446,54 euros a una mujer de 44 años de Écija (Sevilla) a la que no diagnosticaron que se había atragantado con un hueso de pollo pese a ir diez veces al hospital en un plazo de 13 días, todo lo cual puso "en grave riesgo" la vida de la paciente, que estuvo "al borde la muerte" y que sufrió "importantes" secuelas.

En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJA, con sede en Sevilla, rechaza así el recurso elevado por el SAS, al que impone además las costas, contra el fallo dictado en septiembre de 2013 por el juez de lo Contencioso-Administrativo número 12 de Sevilla.

El SAS recurrió alegando, entre otros motivos, que la sentencia habría incurrido en error en la valoración de la prueba, pero el TSJA "coincide" con el juez en que lo que hubo fue "un manifiesto error en el diagnóstico, pese a que la enferma puso de manifiesto desde el primer momento el origen de sus molestias y llegó a acudir a los servicios de asistencia incluso con fiebre".

Un diagnóstico a tiempo "hubiese permitido un tratamiento adecuado de la infección, lo que hubiese evitado el grave deterioro que puso en peligro su vida", asevera el TSJA, que añade que, en este caso, se produjo "un daño perfectamente evitable con un diagnóstico adecuado a tiempo", de manera que "estamos ante un daño conocido ligado causalmente a una mala práctica médica".

“Claro ejemplo de descoordinación”

La presidenta de la asociación 'El Defensor del Paciente', que ha llevado el caso, Carmen Flores, ha aseverado que este caso "es un claro ejemplo de la descoordinación y mal funcionamiento de la administración sanitaria andaluza", y de hecho la sentencia resalta que "la falta de coordinación entre administraciones públicas no puede perjudicar al usuario y menos, cuando gestionan un mismo sistema sanitario público andaluz".

En la sentencia ahora confirmada, el juez de lo Contencioso-Administrativo número 12 de Sevilla ponía de manifiesto que los sucesivos errores en el diagnóstico "hicieron" que la enferma "llegara a una situación de gravedad extrema, con un índice de mortalidad que supera el 80 por ciento", y que motivó que la mujer tuviera que estar ingresada finalmente 171 días, 96 de ellos en la UCI.

"La falta de un diagnóstico precoz ha puesto en grave riesgo la vida de esta enferma, le ha proporcionado un evidente sufrimiento físico y psíquico y le ha dejado una serie de secuelas importantes para toda su vida", dice el juez, que relata que a consecuencia del error médico la mujer ha sufrido la extirpación del intestino grueso, la pérdida de audición, deformidad estética importante, trastorno depresivo reactivo, daños morales e incapacidad "absoluta" para cualquier trabajo.

Según indica la asociación 'El Defensor del Paciente', "el calvario" de la víctima, identificada como C.C.P., comenzó el 19 de noviembre de 2007, cuando se atragantó con un hueso comiendo pollo y comenzó a tener la sensación de la existencia de un cuerpo extraño en la garganta, motivo por el que acudió al servicio de urgencias del Hospital de Écija.

El diagnóstico

En ese momento, "se limitaron a mirarle la garganta con un depresor de lengua, y sin más pruebas la mandaron a su casa con el diagnostico de 'cuerpo extraño faríngeo'", lo que motivó que, a las 48 horas, la mujer acudiera de nuevo al mismo hospital "con la garganta ya inflamada y refiriendo el suceso del hueso de pollo".

Así, los facultativos "le volvieron a mirar la garganta simplemente con el depresor de lengua, y nuevamente la mandaron a casa sin ninguna prueba con el diagnóstico de 'faringoamigdalitis aguda', y la prescripción de que la siguiera el médico de ambulatorio", por lo que la afectada acudió al mismo en días posteriores.

Sin embargo, el médico del ambulatorio "la mandó también a casa", por lo que la mujer "siguió peregrinando" por distintos centros de salud, "con una evolución a peor, sin que nadie le hiciera caso", hasta que el día 1 de diciembre de 2007, a los 13 días del atragantamiento, la señora acudió al Hospital comarcal de Osuna "y se desplomó en la puerta, teniendo que ser evacuada en helicóptero al Hospital Virgen del Rocío" de Sevilla.

Una vez allí, el diagnóstico "fue demoledor", y es que su esófago "estaba literalmente podrido" debido a la presencia del hueso de pollo durante "tantos días" en el esófago, "imposible de ver con un depresor de lengua y que le había causado una infección generalizada".

Fallo multiorgánico

El juez considera probado que, "efectivamente, hubo un diagnóstico y tratamiento incorrectos en los diversos centros hospitalarios a los que acudió la enferma", así como "una ausencia de las pruebas necesarias y que hubieran permitido detectar a tiempo el padecimiento que sufría" y, de esta manera, "solventar la situación médica en tiempo y condiciones que hubieran evitado los padecimientos, sufrimientos y secuelas a las que se enfrenta la enferma".

Al hilo de ello, señala el juez que, "tras las múltiples ocasiones en que la paciente acudió a urgencias como a ambulatorio, no se consiguió relacionar que los síntomas que presentaba en un primer momento derivaban del primer motivo de consulta, atragantamiento con hueso de pollo, y se fueron tratando de forma individual como faringoamigdalitis aguda, contractura muscular o faringitis", todo lo cual "provocó un fallo multiorgánico que puso a la paciente al borde de la muerte".

"El diagnóstico correcto, perforación de esófago por atragantamiento, no se detectó a tiempo", concluye el juez.

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