Cada día que pasa la Objetividad se me antoja mayor tesoro. Me apena pensar que, alguna vez, el desconocimiento, la desinformación o la ignorancia, provocaron en mí el estado visceral que observo ahora en tantos de mis congéneres (incluso confieso que aún, a mi pesar, siento cómo la tentación me pica alguna vez… pero, poco a poco, voy aprendiendo a rascarme)

Esta semana dos ecijanos han presentado sus obras en nuestra Biblioteca Pública Municipal “Tomás Beviá”.

Desde hace muchos años, los dos fuera de Écija. Desde hace muchos años, los dos regresando –de vez en cuando- a esta ciudad donde vieron la luz.

Escritores los dos: Rosario Bersabé Montes, poeta; Manuel Hurtado Marjalizo, novelista.

Es curioso, pero cuando nos adentramos un poco en las hipótesis referentes a las fluctuaciones en los movimientos demográficas, podemos apreciar que, a través de la historia, se han ido produciendo distintos y, muchas veces fatales acontecimientos que, provocando una elevada mortandad, han venido a paliar los problemas que el exceso de población podían haber provocado. Según estas hipótesis, esos hechos ocurren periódicamente.

Comienzo aclarando que la rabona que le hice la semana pasada a estas Letras Breves, no se debió al olvido ni a la pereza ni al cansancio ni a la desidia, sino al pasmo, al espanto y, si me aprietan, a la prudencia. Sí, a la prudencia, porque consideré que debía aguardar un poco y digerir todo lo que se me vino encima –como de sopetón- durante las jornadas sufridas en nuestro Parlamento Nacional, con motivo del debate y la elección del Presidente Rajoy.

Una de las cosas por las que dejé la política fue porque, con el tiempo, me di cuenta de que quien no está dispuesto a “tragar sapos”, no sirve como político; y, la verdad, es que nunca tuve demasiada vocación de tragasapos… para eso hay que tener mucho estómago y a mí todo se me va en barriga. 

Ayer, sábado día 15, se cumplieron treinta años desde que en nuestra ciudad fue elegida, por los representantes del Pueblo, la primera y única alcaldesa que hemos tenido en nuestra Historia: María de la Luz Méndez Correa, andalucista histórica ella, maestra de profesión y defensora a ultranza de la igualdad –tan justa- entre los hombres y las mujeres.

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