Tras celebrar y emocionarme en el día de hoy, con el reconocimiento concedido a Ecijaweb y a su creador, mi amigo Víctor Garrido (igual que en una edición anterior se hiciera con Ciberécija y mi hermano Juan Palomo), confieso que no se me ocurre mayor homenaje a su merecido galardón que el de continuar en la brecha de estas “Letras breves”, con el mismo espíritu de compromiso, objetividad e independencia, con el que él creó este instrumento informativo y seguir manteniéndome en el grupo de los auténticos y privilegiados “NINIS”. Me explico:

Hoy es Navidad: el Día de nuestras Raíces. El día en el que conmemoramos lo que somos como Sociedad: lo que sentimos y vivimos como miembros de una Comunidad de seres humanos que, durante siglos, han compartido los mismos principios y la misma Fe. Por eso hoy es un día tan nuestro. 

Aunque estemos en estas fechas –umbrales de la Navidad-, me cuesta rescatarme de la actualidad en la que nos desenvolvemos; o quizá me cuesta, precisamente, porque cuando la Navidad me reclama para la tolerancia, el respeto y la buena voluntad; en esta España de nuestros pecados, unos pocos desnortados, mediocres y manipuladores, tratan por todos los medios de dividirnos, tergiversar la realidad con las palabras que nos dicen, encantar a los descontentos y manipular a los ignorantes.

Los de Bildu, como no creen en los Reyes Magos, le han escrito una carta al Presidente Electo de USA, Donald Trump, para pedirle “seguir colaborando” (¡¡¡???)

Los extremos se tocan. La frase no es mía, pero la he utilizado infinidad de veces durante los tres últimos años, ante el avance de los antisistemas en la vida pública. Debido a este hecho, me vi obligado a repasar la Historia del siglo XX, con el fin de hallar antecedentes para analizar la situación con objetividad y echar cuentas… y lo que advertí de esta deriva, me salía chunguísimo.

​Hoy, domingo, cuando sólo hace cuarenta y ocho horas que presenté la primera novela de mi queridísimo amigo y contertulio, Diego Lamoneda Díaz, “Mujeres de Istiya”, un numerosísimo grupo de amigos de Écija y Cañada Rosal, homenajearemos a Don Fernando Flores Pistón, “el cura de Cañada” que, para muchos, pasa por ser un “curita” salido de una película de Martínez Soria y que, sin embargo, para mí, es uno de los santos con sotana que más me huelen a oveja en esta bendita Archidiósesis de Sevilla… y traigo a colación ambos asuntos porque, aunque parezca que no tienen nada que ver el uno con el otro, los dos me hacen reflexionar sobre este mes de la Navidad.

Publicidad