La Asociación Nacional de Inválidos Civiles (ANIC) poseía en Écija una delegación, con unos cincuenta y cinco socios. Su delegada Rafalita Campoy Rueda, tomó posesión de su cargo el día 14 de julio de 1962. Durante su mandato impulsó notablemente esta asociación y promovió la festividad de su patrona Nuestra Señora de Lourdes. Los afiliados se reunían en la parroquia de Santa María, donde tenía lugar el acto religioso a cargo de su asesor don Esteban Santos Peña, y posteriormente se reunían en una comida de hermandad.

En estas dos fotografías podemos contemplar una de las calles más populares de la ciudad de Écija a la que se accede por la Plaza de España (el salón). En ambas instantáneas observamos el edificio perteneciente al famoso Bazar Ecijano propiedad de don Antonio González. En el archivo histórico municipal consta que en 1891 se solicitó licencia de obras en dicho inmueble para la modificación de su fachada sobre edificaciones ya existentes, según proyecto presentado por don Francisco Torres Ruiz (Maestro Torres)1. Estructuralmente está compuesto de dos casas, como consecuencia de la agrupación de las números 11 y 13 de la actual calle.

La ciudad de Écija a través de sus instituciones más representativas, el Excmo. Ayuntamiento y la Real Academia Luis Vélez de Guevara, tributaron un merecido homenaje, a uno de sus más ilustres hijos: Francisco Pacheco y Gutiérrez-Calderón. Este ecijano, abogado, periodista, literato, Fiscal General del Tribunal Supremo, estudioso de las más diversas disciplinas jurídicas, fue Presidente del Gobierno y por dos veces Ministro, además de miembro de las Academias de Ciencias Morales y Políticas y de la de Bellas Artes de San Fernando, Embajador en Roma y Méjico y Ministro Plenipotenciario en Londres, siendo uno de los españoles más ilustres de su época. Había nacido en Écija el día 22 de febrero de 1808, en una casa de la calle Dávila, posteriormente rotulada en su honor. También se colocó en la calle una placa conmemorativa, hoy prácticamente oculta, en un edificio de dicha vía ecijana.

La sociedad Casino de Artesanos recuperó en los últimos años de los cincuenta y primeros de los sesenta del siglo XX los populares Carnavales. Tras varias décadas de olvido y prohibiciones. Surge esta fiesta con una importante presencia de la juventud ecijana y llega a ser una de las más felices recuperaciones del folklore andaluz. Se celebran, eso sí, con las limitaciones propias de los tiempos, pero con toda su autenticidad, su carga crítica, su creatividad, su plástica, con su fuerza satírica y contestataria.

Cronistas e investigadores afirman que Écija fue evangelizada por el mismo San Pablo. La antigua Astigi, la Écija de hoy, rivalizó con Tarragona en sus recuerdos paulinos. Tenemos que reseñar que San Pablo, Patrón de Écija. La festividad de nuestro patrón esta un tanto oscurecida y no cuenta en la actualidad con hermandad propia pese a tener aprobadas sus Reglas por el Arzobispado de Sevilla, con fecha 29 de enero de 1913. La primera junta directiva de la “Hermandad de San Pablo, Apóstol por la Conversión de los pecadores”, estaba constituida por los siguientes señores: hermano mayor, José Fernández de Córdoba y Castrillo, secretario-administrador Federico Fernández de Bobadilla y González de Aguilar, y consejeros Andrés Fernández de Valderrama y Parejo y Fernando González de Aguilar y Núñez de Villavicencio.

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