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La primera Caja Rural de España se constituye el 30 de junio de 1901 en el pueblo de Amusco, por iniciativa del clero, como "un instrumento de mejora del estado moral y económico de los campesinos pobres". Nacían así las primeras cajas rurales españolas, cuyo primer núcleo importante se implantaría en Navarra.

La entrada en vigor de la Ley de Cooperativas de 2 de enero de 1942 establece que las cooperativas consideradas del campo, entre las que se encontraba la Cooperativa Agro-Pecuaria e Industrial de Écija, podían tener como fines, la "creación y fomento de institutos o entidades de previsión de todas clases o formas de créditos agrícolas (personal, pignoraticio o hipotecario), bien sea directamente dentro de la misma cooperativa, bien estableciendo o secundando cajas, bancos o pósitos, separados de ella, bien constituyéndose la cooperativa en intermediario entre tales establecimientos y los individuos que la forman".

De conformidad con dicha ley, la Asamblea General de socios de la cooperativa Agropecuaria e Industrial de Écija en una sesión histórica (la celebrada el día 15 de junio de 1954) aprueba crear una nueva sección de crédito regulada como una organización independiente con autonomía patrimonial dentro de la cooperativa matriz: la Caja Rural de la Capi. Sus estatutos fueron aprobados por el Ministerio de Trabajo, Dirección general de Previsión con fecha 18 de noviembre de 1954 y entre sus fines recoge el de “facilitar créditos o préstamos a sus asociados para fines relacionados directamente con la producción y mejoramiento derivados de aquellos productos derivados de las fincas declaradas por aquellos en la cooperativa y fomentar el ahorro popular admitiendo imposiciones de fondos, tanto de socios como no asociados, ya sean persona naturales o jurídicas”. Nace así la primera Caja Rural de Sevilla y su provincia.

La primera oficina de la Caja Rural se sitúa en la planta alta de un edificio propiedad de la Cooperativa Agropecuaria en la Plaza de España. Este edificio-mirador, compuesto por las casas números 27, 29 y 30 de la Plaza Mayor, fue adquirido por la Cooperativa en ejecución de los acuerdos tomados gracias a las gestiones llevadas a cabo en Madrid, por Fernando Osuna de las Doblas.

La apertura de la oficina tiene lugar el día 7 de julio de 1957, con la asistencia de la Junta Rectora presidida por José Rodríguez Nogueras, su consejero-delegado, Fernando Osuna de las Doblas, y los demás miembros, Enrique Martín Martín, Enrique y Fernando Osuna y Gómez del Rosal, Antonio Tamarit Rodríguez, José María Pérez Pérez, Eloy Martínez Liñán y José A. Pérez Gallardo.

La primera plantilla de la oficina de la Caja Rural de Écija quedó integrada por cuatro empleados: Manuel Martín González, en calidad de director; Fernando del Rosal Gómez, que realiza las funciones de cajero-interventor; José L. Delgado Guerra, de auxiliar administrativo y Miguel Grao Doblado, subalterno posteriormente interventor de la oficina principal de Jerez de la Frontera. También desempeñó el cargo de Vocal en el Consejo Rector de la Cámara de Compensación Bancaria, en el Banco de España de Cádiz durante cuatro años, desde 1982 a 1986 (fecha en que la Cámara fue trasladada al Banco de España en Madrid, como Cámara única Nacional.

Posteriormente, con fecha 26 de octubre de 1962, la Dirección General de Previsión aprueba, a petición de la Asamblea General de la Cooperativa, denominarse Caja Rural de Crédito y Ahorro de Écija. El modelo de Écija, tanto cooperativo como de su Caja Rural, irradia rápidamente a todos los pueblos de la provincia, incluido de la propia capital. Tanto es así que en los salones del Casino Ecijano se celebra, en el mes mayo de 1963, un Pleno extraordinario de las Cooperativas Olivareras Sevillanas, al que asisten 18 entidades. Este pleno estuvo presidido por Juan A. Lazon Lladó, ingeniero jefe de la sección agronómica provincial, Antonio Arenas Fernández, secretario provincial de la Obra sindical de Cooperación, y los presidentes, entre otras, de las cooperativas de Utrera, Mairena del Aljarafe, Carmona, Arahal y la Rinconada. En esta sesión plenaria el director de la oficina de Écija, Manuel Martín González propuso y se aprobó la constitución de la Caja Rural Provincial.

Este proyecto se materializa en el año 1965, naciendo la Caja Rural Provincial de Sevilla que aglutina a las cooperativas del campo de la provincia. En este tipo de Cajas Rurales se accedía a la condición de socio individual a través de dichas a cooperativas del campo, que se convertían en una intermediaria entre su socio –persona física- y la Caja Rural Provincial.

Por lo tanto la Caja Rural de Écija es la madre y base de la Caja Rural Provincial de Sevilla, siendo el ecijano Antonio Tamarit Rodríguez, el primer consejero y miembro fundador de dicha Caja Rural; y Manuel Martín González, también ecijano y director de la Oficina de Écija, el primer director-general de la Caja Rural Provincial de Sevilla, cargo que ostentó hasta 1967.

Felicidades a la Caja Rural por su sesenta años de vida y enhorabuena por la buena labor que ha realizado en pro del cooperativismo ecijano.

Memoria de una década. Écija 1960 1969. Juan Méndez Varo. 

 

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