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El día 1 de octubre de 1961 quedó la ciudad de Écija incluida en el campo receptor de Televisión Española. Fue éste, indudablemente, un gran acontecimiento para los ciudadanos. En los comercios de venta de televisores, que no eran muchos, se pudieron contemplar las primeras imágenes emitidas por televisión con el público agolpado ante los escaparates. Las imágenes que se vieron, en blanco y negro, fueron los actos celebrados en Burgos, con motivo del XXV aniversario del nombramiento del Jefe del Estado, según informaba la revista local "ÉCIJA".

Pero la señal llegaba a la ciudad con múltiples deficiencias y si a esto se le añaden las sucesivas interrupciones de las emisiones, los primeros años de televisión fueron, no cabe duda, nefastos. A los cortes de emisión se les llamaba la "manta". Una de las razones de la mala calidad de la recepción era la situación geográfica de Écija. Para poder captar la señal de televisión, con una calidad mediana, los usuarios tenían que instalar grandes mástiles para sus antenas, lo que provocaba un costo añadido, además de lo antiestético que resultaba.

Todo transcurrió así hasta que se organizó en la Ecija un curso del PPO de radio y televisión, lo que propició que monitores y alumnos se plantearan, como actividad extra, la solución definitiva de esa deficiencia. La tarea tenía sus dificultades. Salvo la mano de obra que se disponía de los propios monitores y alumnos, hacían falta dinero y terrenos donde poder instalar el reemisor. Después de gestiones y reuniones, los alumnos, coordinados por sus monitores, se constituyeron en comisión gestora. Se dividen la ciudad y los alumnos, calle por calle, solicitaban la colaboración ciudadana se abren una cuenta con una suscripción popular de 50 pesetas.

Era necesario contar también el terreno idóneo, y lo consiguen gracias colaboración prestada por el Consistorio. Con los primeros fondos un grupo de profesores y alumnos se desplazan Sevilla para la compra del material necesario, y en el taller técnico de Casa Campoy en la calle Mas y Prat se realizan los trabajos previos.

Y por fin, en el lugar denominado Quinta de Machado, -junto a la antigua carretera nacional de Madrid a Cádiz- se construye una pequeña caseta y se eleva una torre metálica que, tras las pruebas técnicas, se pone en servicio. Con este repetidor se puede decir que en Écija se ve con total normalidad la televisión pues a partir de entonces es cuando llega a todos y cada uno de los rincones ciudad. La señal se recibía en banda primera del canal IV desde Guadalcanal y tras la instalación del reemisor, la señal se recibe de la nueva emisora de Córdoba asignándose a Écija el canal 7, banda tercera de VHF, con lo que el cambio operado fue significativo.

Las consecuencias no se dejaron esperar: en primer lugar, todos televisores tuvieron que cambiar, por razones obvias, sus antenas, desplazando las altas y antiestéticas antenas, por otras más pequeñas y de más fácil colocación. Por otra parte, las tiendas de electrodomésticos quedaron totalmente colapsadas no solo por la demanda de las nuevas antenas, sino con la compra de aparatos de televisión. Hubo que esperar un tiempo para que los establecimientos recuperaran la normalidad

Memoria de una década: Écija 1960-1969. Juan Méndez Varo

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