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La Real y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Penitencia del Bienaventurado San Francisco de Paula, Sagrada Columna y Azotes, Santísimo Cristo de Confalón y Nuestra Señora de la Esperanza, establecida canónicamente en la iglesia del antiguo convento que perteneció hasta la exclaustración a la Orden de Mínimos de San Francisco de Paula venía celebrando los tradicionales cultos a sus Titulares. En 1963, el día 18 de marzo, tuvieron lugar las Siete Palabras, ocupando la Sagrada cátedra el Reverendo Padre Fray Javier Moreno, de la Orden de Predicadores de Jerez de la Frontera. Y el domingo 24 de este mes, último día de los cultos, la tradicional y Solemne Función Religiosa, llamada de “los labradores”, pues la intención principal es pedir una cosecha abundante.

A consecuencia de las fuertes lluvias caídas durante el siguiente año el templo quedó sensiblemente dañado por lo que la Hermandad no pudo llevar a cabo su tradicional salida procesional, ni celebrar el Septenario de las Siete Palabras, la función principal, la misa de todos los viernes ante su sagrada Imagen y el Triduo de Nuestra Señora de la Esperanza. También se suspendieron el Jubileo Circular y los cultos en honor de San Francisco de Paula, que la Marquesa de Peñaflor venía costeando a sus expensas.

En 1965 los Titulares y sus enseres fueron trasladados a la Parroquia de Santiago, compartiendo templo con la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración hasta que fue reconstruido parcialmente el Convento de la Victoria.

La fotografía que ilustra este texto está tomada unos años antes del cierre del Convento de la Victoria, y en ella se aprecia el cambio de fisonomía de edificaciones ya desaparecidas de las calles Cambroneras y Victoria y Mendoza y los antiguos rótulos en cerámica de las vías dedicadas al General Franco y al General Queipo de Llano

La salida procesional la realizaba la Cofradía, a través de la puerta existente a los pies del templo. Con respecto al cortejo procesional se pueden ver algunas viejas costumbres como la presencia de la Guardia Civil, escoltando al “paso” con mosquetón, y a los costaleros con el capillo recogido que no se llaman cuadrillas, sino “remuas”, no llevan capataces, sino hermanos martillo, no usan llamador, sino un martillo, y no le acompaña banda alguna, ni agrupación, ni filarmónica , sólo los “VIVAS” con acordes y con compas.

Fuente Memoria de una década: Écija, 1961-1969. Juan Méndez Varo

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