“Tipografía”

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Cuando escribí el artículo sobre el recién constituido Gobierno de Pedro Sánchez, advertí que había dos fichajes que no me gustaban nada, precisamente porque tuve la desgracia de conocerlos de cerca y de sufrir la soberbia y la charlatanería que les caracteriza: una era Maribel Montero; la otra y, sobre todo, Carmen Calvo Poyato. Más, pasado el tiempo y manteniendo la opinión, ahora sí puedo explicarme la elección que se hizo.

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Pedro Sánchez ya nos ha demostrado cómo es y, por tanto, se puede comprender que necesite a su lado a una Carmen Calvo de vocera. Nadie como ella tiene la capacidad de tragarse los sapos que se traga y seguir tan pancha (ya saben: “eso lo dice Pedro el Presidente y el que decía lo contrario era el Pedro que no era Presidente”). Carmen Calvo es como una comadrona con vocación kafquiana, una esponsordel “Mutante”.

Durante tres décadas, igual que me tropecé en los salones de la Política con personas de auténtica talla -por su capacidad y honradez-, también supe que, por sus desvanes, por sus sótanos inmundos pululaban infinidad de ratas, insectos y gusanos, que se advertían a la primera de cambio. Una fauna a la que, por desgracia, se la confundía –por mímesis- con la clase política: fulleros zampabollos, bribones advenedizos, granujas oportunistas, pícaros aprovechados, tahúres ambiciosos, sinvergüenzas trepadores, tragaldabas zampones, estafadores egoístas, trepas groseros, zampatortas tramposos,… Una fauna de parásitos arribistas que tomaron la Política como pesebre de parlanchines sin seso, sacamuelas embusteros, timadores charrulleros y embaucadores mentirosos.

Tuve la desgracia de conocer a muchos de ellos y aprendí a verlos llegar desde bien lejos. Sin embargo, confieso que a Pedro Sánchez no lo vi venir. Quizá porque él es la suma de todos ellos o de buena parte o, quizá, por ese poder mutante del que Carmen Calvo tanto sabe. No lo sé. El caso es que, hoy por hoy, cuando escucho o veo a Sánchez, me parece estar ante toda esa fauna que infesta los sótanos de la Política y que la hacen tan falsa, tan poco fiable y tan advenediza para el ciudadano de a pie.

Carmen Calvo lo dejó bien claro: hay dos Pedros. El que dice y el que hace. El que promete y el que no cumple. El que finge servir a los españoles y el que –contra todos ellos- se inventa triquiñuelas con los independentistas, para seguir sirviéndose.

Pedro Sánchez es la metamorfosis del ciudadano en farsante y Carmen Calvo es su vocera.

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Joyyería Ramos - Nav 18 -01
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