“Tipografía”

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A los individuos que andan escoñándose todos los días, se les llama tarambanas; y estos tarambanas de Pedro Sánchez han surgido desde la propia esencia destructiva, interesada e irracional de la naturaleza que les es propia.

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En unas elecciones normales, los políticos proponen un Programa Electoral a la ciudadanía y los ciudadanos votan a los que más les convienen. En esta ocasión no fueron los ciudadanos los que decidieron directamente sobre unos candidatos y el programa que Pedro Sánchez puso sobre la mesa y que sólo tenía un objetivo: echar a quien estaba gobernando fuera como fuere, para poder gobernar él.

Además, este “programa” que no tuvo el Pueblo la oportunidad de votar, los que sí lo votaron e hicieron suyo –cada cual por sus propios intereses-, fueron los de PODEMOS, los antisistemas, los republicanos, los independentistas y toda la papucia de filoterroristas, que habitan nuestro Congreso y que, incluso sin creer en nuestra Democracia, en la Constitución que la defiende ni en las Instituciones que la desarrollan, viven de putamadre a costa de todos nosotros. Más para servir en democracia, hay que ser demócrata y, por eso, tanto contrasentido, tanto pasito de cangrejo y tanto desnortado que estamos viendo.

En cien días, ya fueron dos los ministros dimitidos; y, para colmo, la recién llegada, María Luisa Carcedo (una de las grandes fortunas de España), trae como aval el haber sido Alta Comisionada para la Pobreza Infantil y, eso, después de montarle un pitote a una guardería infantil a la que sometió a denuncias continuas y contra la que instigó un montón de inspecciones municipales, que estuvieron a punto del cierre de la escuela. La razón de su empeño, simple: que, estando en su chalé, “le molestaba el ruido” que llegaba desde la guardería cuando los niños salían al patio a jugar (¡toma ya defensa de la infancia, socialismo y coherencia!)

Pero esto sería nada si no tuviéramos que añadirle, por un lado, lo que está ocurriendo en Cataluña con absoluta impunidad (incitación a la rebelión, desobediencia civil, ocupación de espacios públicos para incitar al odio, nuevas aperturas de embajadas, la instrumentalización de la policía autonómica, protección de los violentos, perversión de la educación,…); y, por otro lado, los datos económicos a los que nos están condenando: el paro creciente, la menguante economía, la subida de impuestos, el caos en la enseñanza, la falta de medios en una Sanidad que se pretende universal, la llegada masiva de inmigrantes (España ha recibido el 47 % del total de Europa), los continuos encontronazos entre los propios ministros, sus patentes incoherencias (¡ay, Borrell!, ¡¿quién te ha visto y quién te ve?!)…

Este panorama nos deja patente el escoñe al que nos están condenando. Más, si no fuera suficiente, la última anécdota protagonizada por el Gobierno, Margarita Robles, las bombas para Arabia Saudí y las corbetas gaditanas con “el kichi” al frente, dejan nítida la debacle, la falta de principios, la incoherencia de esta gente a los que, cada día, se les nota más que vinieron a no sabían qué y apoyaron este Programa-Sánchez del rebaño y el rebañar, para poder servirse sin tener que servir.

Puro remate para nuestra Democracia vapuleada: armamento para los gobiernos del Corán; alfombras y escoltas para terroristas como Otegui; visita, sonrisas y abrazos a los dictadores de facto, y silencio ante las violaciones de los derechos de Pueblos hermanos como Venezuela, Cuba o Nicaragua.

¡Qué pena de tarambanas, que pusieron tanto empeño en condenar los huesos de un dictador muerto y caducado, para celebrar y mantener a los que siguen vivos, violando la Libertad de los Pueblos!

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