“Tipografía”

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Después de muchos años en la Política y conocedor de lo que es un mitin, una manifestación y una Huelga, para qué sirven y cómo pueden ser utilizados, la primera vez que uno de mis hijos me pidió permiso para asistir a una manifestación de estudiantes, sólo le pedí que me explicara para qué se celebraba. Me dijo lo que le habían dicho pero, realmente, no había leído ni nadie le había facilitado el manifiesto de la convocatoria. Nos informamos por medios fiables y, después de analizarlo y contrastar opiniones, comprendió que lo que se iba a pedir en aquella manifestación era algo que iba contra sus propios intereses. Para manipular a las personas, sólo hace falta espolearlas, airear sus posibles agravios, decirles lo que quieren oír, prometerles Jauja y, una vez “en el bote”, ya se piden otras cosas que, sin apenas apercibirlas, contenía el manifiesto. Siempre se sigue la misma pauta para intenar convertir a los individuos en “masa”.

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Este pasado jueves se celebró el Día de la Mujer y, como todos los años, se tenía que aprovechar para intentar una gran manifestación. Esta vez, las asociaciones convocantes siguieron perfectamente la pauta. Tomaron buena nota de que, en estos momentos, las dos cosas que más escuecen a los ciudadanos, son el paro y las pensiones; así que, días antes, comenzaron a clamar contra el desempleo, la precariedad, la brecha salarial y la infinidad de los problemas con las pensiones. Todo, lógicamente, poniendo especial énfasis en la situación de la mujer (aunque casi todos son problemas comunes)

Más, en esta ocasión, las asociaciones organizadoras eran de carácter “feministas de izquierda radical” y debían aprovechar la movilización para incluir sus propias reivindicaciones. Por eso, el día antes leí el Manifiesto de la convocatoria y me quedé de piedra.

Tras el éxito de las manifestaciones (en las que me extrañó ver algunos conocidos), colgué una pregunta en el muro de mi “Facebook” sólo por ver el grado de conciencia que existía sobre ese manifiesto. La pregunta era fácil: de los que habían asistido, ¿quién lo había leído? Las respuestas fueron variopintas, pero ninguna me pareció que llegara al trasfondo del asunto, aunque algunas sospechaban que lo había.

Pues bien, a continuación transcribo algunas de las peticiones que ese manifiesto recogía y que, creo sinceramente, que una inmensa mayoría de asistentes no conocían. Valga de muestra este párrafo, completo y literal, para comprender el grado de politización de la convocatoria (el manifiesto completo se puede encontrar en la web hacialahuelgafeminista.org):

“En Catalunya estamos viviendo una escalada de la represión: cargas policiales el 1 de octubre con denuncias de agresiones sexuales. Las feministas también estamos comprometidas en la defensa de la democracia y de las libertades en nuestro país y entendemos que la criminalización y/o la judicialización de formas pacíficas de protesta social y reivindicación política también son formas de violencia institucional que tenemos que denunciar. Por ello, denunciamos la aplicación del Artículo 155 de la Constitución española y exigimos su inmediata suspensión…”

Es decir, se apoya el independentismo catalán y se condena a las Fuerzas de Orden Público, a los jueces y a la Constitución. Sigue:

“Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a las mujeres migradas y a las trabajadoras domésticas”

Es decir, se generaliza el hecho de que, no sólo mujeres de otras culturas (musulmana, por ejemplo), sino también las “trabajadoras domésticas” de nuestra cultura (cualquier ama de casa), por serlo, sufren “violencia sexual” por la “apropiación” de su cuerpo por parte de su marido o compañero. Sigue:

“Llamamos a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas”.

Es decir, los hogares de toda la vida: matrimonios en los que la madre ejerce como ama de casa, están en connivencia con el capitalismo, para mantener sumisa a la mujer (¡¡¿¿??!!) (a ver si alguien se lo explica a la mía… y la convence)

Más adelante, nos encontramos con un contrasentido increíble. A ver cómo se come esta afirmación:  

Exigimos que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política. (….) Exigimos la despenalización total del aborto, incluyendo a las menores de edad, así como su legalización y cobertura gratuita en el sistema de la sanidad pública…”

Es decir, por un lado se exige el derecho a la Vida y, por otro, el del aborto libre cuando, científicamente, está probada la Vida en el embarazo, que no sólo es que se pueda interrumpir, sino que se debe permitir a cualquier menor a la que, paradójicamente, se le prohíbe fumar o beber alcohol   Pero la cosa continúa:    

“Repudiamos cualquier tipo de injerencia en la decisión de las mujeres sobre nuestros cuerpos. ¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!”

Es decir, ni el padre ni el hijo pintan nada. Pero, además, la mujer puede imponer un derecho -el de utilizar su cuerpo como guste- sobre cualquier otro derecho ajeno, incluso sobre uno fundamental e inalienable, como es el de la Vida de otra persona.

Más adelante podemos leer unas líneas que reflejan, claramente, el sectarismo excluyente de las convocantes:

“Todo el movimiento feminista exigimos nuestro derecho a una educación pública, gratuita, laica y feminista libre de valores heteropatriarcales e imperialistas desde los primeros tramos educativos…”

Es decir, de un plumazo se le arrebata el derecho a los padres para poder elegir la educación de sus hijos; a no ser, claro está, que los padres sean de izquierda, ateos, feministas, antiimperialistas y antihéteropatriarcales.

Tras todo este paranoia, se manifiesta la denuncia contra la Justicia por la represión y el recorte de los derechos de las mujeres (supongo que se habrán olvidado de la “Ley de Género”, que roza la inconstitucionalidad por defenderlos)

Como comprenderán, tras leer esta Convocatoria, me extrañó ver en la manifestación a mujeres y hombres que sé antiabortistas, amas de casa orgullosas de toda una vida dedicada a su familia, profesores de colegios concertados o parientes de policías y guardias civiles…Para mí que, por lo menos ellos, no se habían leído el manifiesto de marras.

Por eso y, aunque este artículo resulte un poco más largo de lo habitual, aquí lo dejo para el que no lo hubiera leído.

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