“Tipografía”

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Para gustos los colores. La resolución de la Rotonda del Puente se ha convertido, para unos en un acierto y, para otros, en el esponsor que nuestro Ayuntamiento le ha regalado a los chocolateros de Ferrero Roché.

La verdad es que yo echaba de menos en esa Rotonda algo que nos acercara a nuestro Río: tenía la ilusión de ver una barca arenera de las de cuando éramos niños y que tanto trabajo le dio a tanta gente, o la proa de una barcaza romana transportando aceite (como la que vemos en nuestro museo); e incluso me hubieran gustado algunas ánforas aisladas como emergiendo desde un pecio de siglos y de Historia… ¡Le debemos tanto a nuestro Genil y lo tenemos tan olvidado!

Sin embargo, confieso que –a pesar de todo lo expuesto- no me disgusta lo que se ha hecho. Recuerdo que en mis largas charlas con mi Hermano Marcelino, hablábamos de la necesidad que tenía nuestra Ciudad de recibir a sus visitantes, no sólo con esa primera visión –maravillosa- del conjunto monumental de la Écija Barroca, sino también con un cierto guiño de modernidad de la Écija emprendedora.

Estudié durante años en el Instituto Laboral, mi infancia transitó entre el Cerro y el Puente. Vivo desde hace años en una de sus calles y sé lo que significa la Yedra en este Barrio. Por eso sé, también, que esa esfera perfecta (símbolo de la Eternidad de un Dios que está pero no aparece) por la que trepa la Yedra –la más humilde de las plantas- buscando alturas, puede resumir el Alma, el símbolo perfecto del Espíritu de los hombres de este Barrio, que todos los días se afanan con dignidad por salir adelante en la Vida y que saben (siempre lo han demostrado) cómo hacerse Uno cuando las aguas se desbordan.  

 

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