“Tipografía”

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Cuando me hablan sobre la “Memoria Histórica”, siempre digo que hay que tener cuidado porque, cuando se anda con fuego, uno se puede quemar. Recientemente IU ha vuelto al ataque, formulando en nuestro Ayuntamiento una propuesta sobre la misma, aunque ahora la quieren llamar “Memoria Democrática”, supongo que para intentar acotarla un poquito más y evitar el trago de memorizar los desastres de las dos repúblicas españolas y las causas que, según los últimos historiadores, causaron el reventón militar del 36.

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Leo, textualmente:  “la Ley 52/2007 por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Es la que conocemos como Ley de Memoria Histórica. Casi una década después, con una crisis económica brutal de por medio y un cambio a la derecha en el Gobierno central, las asociaciones memorialistas coinciden en señalar que su aplicación no es ya la prioridad de nadie, que la norma fue un instrumento notable, un buen primer paso, pero que no traía bajo el brazo ni la verdad ni la justicia ni la reparación que se anhelaba.”

Aquí está el fuego y la quemadura de la que hablaba… y las he puesto en negrita, para que se vea bien lo que hemos de considerar, a la hora de analizar el texto con la objetividad que deberíamos hacerlo:

Leo: “…de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”… ¿Incluimos a los dos bandos en la guerra incivíl?; y, durante la Dictadura, ¿incluimos también las víctimas inocentes de los maquis o del terrorismo?

Además, el texto aclara que la cosa no cuajó por “…un cambio a la derecha en el Gobierno central” ¿Se está aceptando que la Memoria Histórica sectaria y sólo de izquierdas? Pero ¿qué ocurre con la mayoría de españoles que, ochenta y un año después, no se sienten ni de aquellas izquierdas ni de aquellas derechas?,...

Tanto empecinamiento demuestra sólo una cosa: que el asunto es cosa, exclusivamente de la izquierda más recalcitrante y, si es así, esta Ley (por mucha ley que quiera ser e imponerse) será imposible que “traiga bajo el brazo la verdad y la justicia”, porque estos conceptos –verdad y justicia- implican objetividad y huyen de cualquier sectarismo.

Todavía recuerdo la magnífica introducción que tuvo José Luis Ábalos, portavoz del PSOE, en su intervención durante la moción de censura a Rajoy por parte de los podemitas. Ábalos recordó su pasado como miembro de las Juventudes Comunistas, su admiración hacia los luchadores por la Democracia y la lección de tolerancia, respeto, concordia y renuncia, que recibió de ellos…

Por eso me sigue pareciendo fuera de lugar esa “… reparación que se anhelaba” Hay veces que hasta me parece demencial. ¿No se han enterado todavía estas criaturas, de los inmensos sacrificios y las heroicas renuncias, que aquellos españoles de las dos españas, tuvieron que hacer en su día para que pudiéramos vivir en paz? ¿No se dan cuenta de que con aquel sacrificio pretendieron cerrar todas las heridas (que ellos sí que las padecieron en carne propia)? ¿No se dan cuenta que la reparación fue pactada y sellada, cuando se le abrió las puertas de par en par al Estado de Derecho, a la tolerancia y al diálogo democrático? ¿No se dan cuenta de que ellos (que nunca conocieron esos horrores) han convertido el anhelo de tanta gete de bien en resabio y la reparación en venganza? ¿No son conscientes de que el mayor mal para la convivencia en una Sociedad Democrática, precisamente son los resabios y las venganzas? ¿o es que no desean esa convivencia?

En su intervención, Ábalos certificó mi convicción de que, para convivir políticamente en paz, es necesaria la generosidad. Pero antes que Ábalos, lo hicieron otros: Carrillo, Fraga, Felipe González, Suárez, La Pasionaria, Camacho, Múgica, Tierno Galván,… A ver cuándo se dan cuenta..

 

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