“Tipografía”

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Estaba cantado: un Rufián, por mucho que se esfuerce no puede ser buen parlamentario.

Siguiendo la pista que va dejando nuestro Diccionario, el “parlamentarismo”, es un sistema político en el que el poder legislativo está confiado a un “Parlamento” y éste, aparte del edificio en el que se encuentra, es la propia asamblea legislativa en la que realizan su trabajo los “parlamentarios”… y aquí llegamos al quick de la cuestión ya que, también según el mismo diccionario, se le llama “parlamentario” a quien parlamenta y, siguiendo el hilo, “parlamentar” es hablar o conversar con otras personas o “entablar conversaciones con la parte contraria para intentar ajustar la paz, una rendición, un contrato o para zanjar cualquier diferencia”.

Por tanto, no debería considerarse “parlamentario” al que inicia una conversación descalificando al contrario con términos como “gánster”, “lacayo” o “mamporrero”; ya que este acto presupone condenar al fracaso –desde el primer instante- cualquier diálogo con la parte contraria, ya sea para intentar ajustar la paz, la rendición, el contrato o la resolución de cualquier diferencia. Este gesto violenta el acto de parlamentar y la propia naturaleza parlamentaria, descalificando de paso a quien lo realiza ya que, evidentemente, deja constancia de una voluntad absolutamente contraria a cualquier tipo de diálogo.

Ahora bien, al hilo de lo que afirmábamos en el primer párrafo y siguiendo el de la R.A.E. y su Diccionario, en el mismo se contempla una definición también para el término “Rufián”, exactamente es el siguiente: “Persona sin honor, perversa y despreciable”.

Seguro que no todos los apellidados “rufianes” lo son; pero, digan lo que digan, como pista puede valer y, en este caso, lo clava.

Sea como sea, hay una cosa cierta: dime cómo hablas y te diré lo que eres;… por eso propongo o que los candidatos de todas las listas electorales hagan un cursillo básico de urbanidad y dialéctica o, en su defecto, pasen un control mínimo de calidad, para que quienes deberían ser nuestros próceres dejen de emporcar las Instituciones y allende de nuestras fronteras, no nos confundan con cafres rabiosos o rufianes mentecatos.

 

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Joyeria Ramos