“Tipografía”

En mi artículo de la semana pasada, afirmaba que “la de Podemos es gente extrema y los extremistas, digan lo que digan, nunca aceptan las disidencias. Son dogmáticos por naturaleza y esto les impide aceptar cualquier razón ajena a la propia…” y, más adelante, añadía: “Podemos es un partido demasiado heterogéneo, un revoltijo de ideas extremistas donde cabe todo -si huele a antisistema- y, por eso, ni tiene asentada su ideología y mucho menos el pragmatismo necesario… por eso, está condenado a la intolerancia…”

Al final, concluía: “Hoy saldrá elegido Iglesias o Errejón. Poco importa, da igual. Después de la movida que han montado, uno de los dos estará condenado al ostracismo y, con él, todos los suyos. No nos despistemos: hoy, cara a la galería, posiblemente se darán un beso de los suyos o algo parecido, pero este sí que será el de una cobra… una cobra con muy mala leche y a degüello.”

A mi artículo rápidamente respondió un lector habitual, llamado McCoy. Hombre que considero bastante razonable en muchos aspectos, pero al que le sienta regular que escriba lo que pienso de Podemos. Tanto es así que en su comentario me acusó de no saber nada de Podemos y me pidió que dejara de esparcir mi ignorancia por las redes. Lógicamente, mi respuesta estaba servida: escribo lo que pienso y, si me equivoco, rectifico… pero lo que está claro es que hay que esperar para saber si, en efecto, el análisis realizado, era o no era el correcto.

Pues bien, menos de una semana ha tardado Errejón en salir disparado, camino del ostracismo. Pero, por si a Mr. McCoy o a cualquier otro, pudiera seguir pareciéndole que no sé de lo que escribo, permítanme aportarle varios datos:

1º. Cuando se le preguntó a Iglesias sobre el futuro de Errejón, respondió que eso no dependía de él, sino de la Asamblea Ciudadana (puro sarcasmo cuando Iglesias tiene mayoría absolutísima de adeptos)

2º. Como era de esperar, Errejón ayer fue destituido de su portavocía por la Asamblea Ciudadana.

3º. Errejón fue destituido ayer de su Secretaría Política.

4º. Cuando se le volvió a preguntar a Pablo Iglesias por el futuro de Errejón, dejó caer que sería un magnífico candidato para liderar las listas a la Comunidad de Madrid. Lo dicho: un regalo envenenado (pura cobra)

Fíjense en los siguientes detalles: ¿Qué conseguiría Iglesias si Errejón liderara las listas por Madrid? Acabar de hundirlo. ¿Qué por qué?

1º. Lo apartaría del Congreso y, por tanto, de los puestos de decisiones (además –y si llegara el caso- podría aplicársele la incompatibilidad de cargos públicos).

2º. Teniendo en cuenta que, en las últimas Elecciones Autonómicas en Madrid, Podemos consiguió el 18’59 % de los votos (es decir, sólo 27 de los 129 parlamentarios) y, un año después, en las últimas Generales –y ya con IU de la mano- sólo consiguió el 21’23 % (o, lo que es lo mismo, 8 de los 36 escaños que había para elegir), claramente Iglesias estaría condenando a Errejón a un fracaso cantado, del que –por supuesto- haría responsable al propio Errejón.

Visto todo lo cual, ¿quién puede creer que realizar estos análisis es esparcir la ignorancia?… Pues lo siento, pero mientras esto siga así, me reitero en todo lo dicho y sigo pensando en que aquí hay cobras para montar un zoco, venenos a espuertas e, incluso me da la impresión, de que falta muy poquito para que aparezcan las navajas traperas.

Al tiempo.

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