Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

La enfermedad del odio es demasiado abyecta. Es como una hidra de muchas cabezas, colmillos afilados y ojos enrojecidos por la ira, más sin cerebro alguno; y las hidras paren monstruos de idéntica catadura.

Si el absurdo ya venía exhibiéndose en el escaparate de las esteladas, el odio descontrolado ha dado sus últimos pasos y han desembocado en la abominación de esta inocencia masacrada de los niños.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

(… recordando a “Chico”, mi compañero de andaduras)

Siempre se dijo que no hay mal que por bien no venga. Hoy el calor me tiró de la cama antes de que dieran las siete, pero eso me ha permitido presenciar de largo el milagro -¡diario y tan inadvertido!- de la Naturaleza desesperezándose (aunque, la verdad sólo es una impresión antropocéntrica porque, pensándolo bien, la Naturaleza nunca duerme). Sólo mi perro me acompañó estos minutos. Es un yorksite que nunca quise y que se me ha hecho inseparable: pequeño, alegre, inquieto y peludo, al que le pusimos “Chico” por no llamarlo cualquier rareza estrafalaria, o “Pepe” o “Juanito” u otra ocurrencia advenediza de mitómano cánfilo. Pero, con el tiempo, el perrillo ha tenido más paciencia que yo -o más conciencia de sus necesidades- y con sus incontables muestras de fidelidad, me ha sabido corregir ciertas manías de antaño cuando, influido por tantos estereotipos y prejuicios absurdos, a este tipo de criaturas en miniatura, más que perros los llamaba “mariconadas” (y que me perdonen los maricones)

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Cada día que pasa me alegro más de haber abandonado la militancia de un partido. No por el partido que fue (y que ya no es), sino porque el hacerlo me permitió distanciarme de los partidismos y quedarme tal cual soy (que es como fui y me sentí siempre): demócrata cristiano, progresista, federalista y -tras veinte años de militancia activa- con las ideas meridianamente claras sobre lo pros y los contras de las formaciones políticas: su disciplina, sus estructuras y sus armazones de poder piramidal.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Fue en 1934 cuando, por primera vez, los nacionalistas burgueses catalanes decidieron ir a las Elecciones Municipales y Regionales, formando una candidatura conjunta con la recién aparecida ERC, a fin de obtener la mayoría suficiente para crear una República Catalana Independiente. Aquel frente independentista ganó con una mayoría holgada de votos (no como ocurrió en las últimas elecciones que, a pesar de la mayoría de escaños, no consiguieron la mitad de los votos) y el 6 de octubre Lluís Companys proclamó unilateralmente el Estado Catalán de la República Federal Española. ¿Les va sonando?

Más artículos...

Publicidad