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Él era Juan, un empresario de 55 años con una trayectoria a resaltar, no por la Cuenta de Resultados de su empresa, que eran resultados excelentes, sino porque era conocido como ¨El Empresario que amaba a sus Trabajadores¨.

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Juan era una persona que se había hecho así mismo. Una persona que venía de familia de Clase Obrera. Tanto él como su padre, madre y dos hermanos habían conocido y padecido cómo el envolverse en el sistema Capitalista y de Consumo había sobreenduado a sus padres, para hacerlos trabajar a pagar. Trabajan y trabajan cada día por un sueldo más bajo y lo que sí subía era su jornada de trabajo. Juan tenía solo 13 años, cuando la situación de crisis económica llevó a su familia a tener que perder la vivienda, pues su familia tenía que elegir entre pagar la hipoteca o comer. Para más Inri, los padres de Juan, llegaron a tal situación que decidieron separarse pues el entendimiento entre ellos era cada día menor, con lo cual parecía que era la mejor opción.

En este contexto Juan, creció viviendo entre casas de abuelos, estudiando y trabajando para poder ayudar a su familia a seguir hacia adelante. Tenía claro de dónde venía y hacía donde iba. Juan se aventuró en el mundo de la empresa con 20 años y poco a poco fue teniendo una plantilla de diez, quince y hasta cuarenta trabajadores a los cuales él llamaba ¨ Su Familia¨.

Aunque algunos de los trabajadores de su empresa eran su familia real, él los consideraba a todos familia. Era su filosofía de ver el mundo de la empresa. Consideraba que si una persona pasaba parte de su vida dedicado a la empresa, que menos que por ambas partes se sintieran como familia, dándose apoyo en todo lo necesario para avanzar. Juan pensaba continuamente cómo poder mejorar la Vida de las personas que trabajaban en su empresa, quería darles lo mejor de sí mismo. Tenía claro que si lo hacía de tal forma, terminaría recibiendo también él, por parte de sus trabajadores. Y si no era correspondido, no pasaba nada. Era su misión en su Vida Personal y Profesional. De hecho, a partir del tercer año en la empresa, Juan cedía un porcentaje de la empresa a sus trabajadores, pues qué mejor que ellos, fueran también dueños y propietarios de aquel lugar donde se habían entregado tanto.

Para los hijos de los trabajadores, Juan era el Tito Juan. Eran espectaculares las instalaciones que Juan había creado para que los más pequeños disfrutaran en la empresa donde sus padres trabajan. Podían disfrutarla mientras sus padres estaban en horario laboral o fuera del mismo. Así que más de un Sábado y Domingo, los peques querían ir a jugar al Parque de Juego que Juan había creado para ellos. De hecho, en una ocasión, Juan pagó la Operación de un pequeño cuya intervención suponía una cuantiosa cantidad. ¨El Jefe que amaba a sus Trabajadores¨ tenía claro que su paso por el mundo era para dejar una sociedad mejor, mejores personas y personas más felices.

Tenía claro, que personas felices con su Empresa y con su Jefe, consideraban su lugar de Trabajo como algo propio, a lo que amar y por lo que dar lo máximo en cada momento.

Próximo Post. ¨ El Empresario que nunca Fracasó¨.

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