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¡E-ci-ja Ba-lom-pie, E-ci-ja Ba-lom-pie! Desde muy pequeñito, es un cántico que me hace vibrar. Recuerdo esas tardes de domingo, en las que tras escuchar desde las cuatro de la tarde el Carrusel de José María García -la radio siempre ha sido para la gente que  no vemos bien una herramienta muy útil-, iba con mi familia a los últimos 15 minutos del partido del Écija, a los que el club permite  el acceso libre a todo el mundo. Ya por entonces todo esto era algo especial.

Hasta que llegó ese momento en el que tocaba dar un paso más y comprometerse con el equipo. Me hice socio del Écija Balompié, en el verano de 2006, carné juvenil. Llegué en un buen momento: el equipo pasó varias rondas de la Copa del Rey -hasta enfrentarse al Madrid a finales de octubre- y en el campo había mucho ambiente, con el debut por ejemplo de las Brigadas Azules. Al año siguiente (2007-08), con Josep Maria Nogués, hicimos una liga memorable, quedando primeros de grupo y quedándonos a las puertas de volver a Segunda A.

Desde entonces, no he fallado al Écija, y con más o menos intensidad, he seguido sus pasos -tanto en Segunda B como en los últimos años en Tercera- como socio. Espero poder seguir haciéndolo durante muchos años más. Pero deteniéndome un poco en el presente año,  el cual acaba de concluir con el notición del ascenso a Segunda B, me gustaría hacer unas breves consideraciones:

Creo que una de las claves que explica el éxito cosechado es la continuidad del proyecto del año pasado, que en la segunda mitad de la pasada temporada ya empezó a dar sus frutos. Se ha mantenido la columna vertebral del equipo, capitaneado nuevamente por  el entrenador, Juan Carlos Gómez. No ha sido así en otras campañas, y lo hemos pagado. También creo que han sido fortalezas del equipo astigitano su regularidad durante la temporada, pasando gran parte de ella en los puestos que permiten el ascenso, y su gran rendimiento en casa, en nuestro San Pablo.

Una solvencia claramente demostrada durante el torneo de ascenso. En cada ronda del mismo, y mejor dicho en cada partido del mismo, el equipo ha sabido estar. Frente al Durango el primer gran reto: neutralizar un resultado tan jodido como es un 1-0, frente a un equipo rocoso. Frente al San Fernando de Gran Canaria, victoria contundente en casa y mantenimiento de la calma allí en las islas, donde nos pusieron contra las cuerdas. Y por último, el Olimpic de Xátiva, primero de grupo, qué decir: esa clasificación heroica en un partido que se puso cuesta arriba muy pronto y donde nos pudieron rematar en el penalti fallido. También supimos estar, y ganar.

En general, hemos tenido un Écija que ha aprovechado el talento de sus delanteros, una asignatura la del ataque que otros años ha quedado pendiente. Un ataque que no hubiera funcionado sin la fortaleza mostrada en el centro del campo, con excelentes jugadores como Castro o Marrufo. En defensa hemos tenido que corregir errores, pero al final ha habido buenos resultados, como se ha demostrado en el torneo de ascenso.

Quiero reiterar mi enhorabuena al equipo. Ahora toca disfrutar de unas merecidas vacaciones, para volver con mucha más Ilusión, término que vuelve a sintetizar fielmente el espíritu de nuestro equipo y nuestro club. Nos vemos la temporada que viene en el Municipal, para seguir vibrando con los colores azul y blanco, que como todos sabemos "hacen temblar al viento".

Salvador, 28/6/17

 

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