“Tipografía”

Una tarde de Sábado Santo sin la Hermandad de la Soledad por las calles de Écija no es hubiera sido una Semana Santa completa. Esta posibilidad existía hace algunas semanas cuando se conocía que la hermandad tenía dificultades para completar las cuadrillas de costaleros de dos de sus tres pasos, pero eso quedó atrás y llegó el Sábado Santo y la Soledad, junto con la Quinta Angustia y el Santo Sepulcro, atravesaron la puerta de la Iglesia del Carmen a la hora prevista.

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Como cada año el aspecto que presentaban las inmediaciones del templo no dejaban lugar a la duda sobre lo que esta hermandad significa para la ciudad. Cientos de personas esperaban la salida del barrio del Carmen y de todos los ecijanos.

El sonido peculiar del toque de tambor que acompaña a la decuria romana, y acompañamiento de la carraca de madera ha sonado de nuevo acompañando una de las joyas de la Semana Santa de Écija, la urna de carey y plata en cuyo interior yace el cuerpo de Jesucristo, al que acompaña en señal de duelo parte de la Corporación Municipal.

Antes el paso de la Quinta Angustia, donde la Virgen María con el cuerpo de su hijo ya fallecido en su regazo y cerrando, la Virgen de la Soledad, llevada magistralmente por lugares que parecen imposibles como en la calle Santa Ángela de la Cruz, donde el paso es apenas unos dedos más estrecho que la calle.

Pero la tristeza de este día tiene su otra cara apenas instantes después de la entrada en el templo ya de regreso. Las campanas repican la buena nueva que se celebrará con el Domingo de Resurrección.

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